Samsung Electronics presentó el 29 de julio unos resultados del segundo trimestre difíciles de describir sin que parezcan un error tipográfico. El beneficio operativo del grupo alcanzó los 89,5 billones de wones —unos 62.000 millones de dólares—, un alza del 1.814% interanual. Los ingresos fueron de 171,5 billones de wones, un 130% más.

Una división es la empresa

La división de semiconductores Device Solutions generó 89,2 billones de wones de ese beneficio operativo, aproximadamente el 99,7% del total del grupo. Su margen operativo entró por primera vez en el rango del 70%, frente al 65,7% del trimestre anterior. La demanda de memoria para servidores se mantuvo gracias al gasto en infraestructuras de IA y a la expansión de la IA agéntica, y Samsung prevé que la tensión en la oferta se prolongue hasta 2027.

Y otra división paga la factura

El negocio móvil Galaxy registró una pérdida operativa de 0,7 billones de wones, la primera de su historia. La causa es el propio auge: los precios de la memoria y de los componentes, fijados por la misma escasez que enriquece a la división de chips, llegan a la unidad de teléfonos como coste. En la práctica, Samsung ve cómo una mitad de sí misma factura a la otra.

El mercado no quedó impresionado

A pesar del beneficio récord, los ingresos quedaron por debajo de las expectativas y las acciones cayeron alrededor de un 7%. Los inversores, que esperaban una publicación impecable, se encontraron con una muy desigual, y la pérdida del negocio móvil planteó una pregunta que las cifras de memoria no pueden responder: cómo sería el negocio de electrónica de consumo si la inflación de componentes se prolonga un segundo año.

El contexto

Esto llega dos días después de que las acciones coreanas de chips se desplomaran: Samsung cayó un 13,39% y SK Hynix un 14,65% el 28 de julio, activando el cortafuegos del KOSPI. Los resultados muestran que los fundamentales son extraordinarios; la cotización dice que el mercado está descontando algo completamente distinto.