Pew Research Center publicó el 18 de agosto unos resultados de encuesta que muestran que el 52% de los adultos estadounidenses está más preocupado que entusiasmado por el mayor uso de la IA en la vida cotidiana, frente al 37% en 2021, un aumento de 15 puntos en cinco años. La encuesta se realizó entre 3.488 adultos estadounidenses entre el 22 y el 28 de junio de 2026.
La cifra sobre el empleo
El 71% cree que la IA provocará menos empleos, frente al 64% de 2024. Por edades, la expectativa de pérdidas de empleo alcanza su máximo entre los 30 y 49 años, con el 74%, seguida por los de 18 a 29 años con el 73%, los de 50 a 64 con el 72% y los mayores de 65, que registran el nivel más bajo, con el 63%.
Lo que la interpretación habitual pasa por alto
La idea que se repite en todas partes es que ahora los adultos jóvenes son la cohorte angustiada por la IA. El cambio es real y grande: la expectativa de pérdidas de empleo entre los adultos jóvenes pasó de el 61% en 2024 al 73% en 2026, el giro más brusco de los datos. Pero en la medida general de preocupación, los adultos de 65 años o más siguen siendo los más preocupados, con un 59%, por delante de los de 18 a 29 años, con un 55%. Los jóvenes son quienes más han cambiado; no son quienes más preocupados están, y ambas afirmaciones suelen fusionarse.
Lo segundo que conviene no perder de vista: se trata de una encuesta sobre expectativas, no de una medición del desplazamiento. Que el 71% crea que la IA reducirá el empleo es un dato sobre creencias. Es una evidencia sobre política y sobre el sentimiento hacia su adopción, no sobre el mercado laboral. Los informes que citan esa cifra como si describiera pérdidas de empleo ya producidas están atribuyéndole a la encuesta algo que no preguntó.
Por qué el patrón por edad es interesante
La convergencia es el hallazgo. La preocupación de los adultos jóvenes por la pérdida de empleo ha subido hasta igualar el rango de 30 a 64 años, cerrando la brecha que existía hace dos años, algo que cabría esperar si la cohorte que entra en el mercado laboral ha empezado a experimentar las condiciones de contratación de nivel inicial, en lugar de especular sobre ellas.
