Medios rusos informaron el 2 de agosto de que un tribunal de Moscú había denegado la protección por derechos de autor a imágenes generadas mediante instrucciones a una red neuronal. El demandante había comprado fotografías de origen, usado IA para modificarlas y demandado a un comerciante que vendía los resultados en productos de merchandising.
Las imágenes y la demanda
Las obras eran "Mona Lisa con vino" y "Estatua de la Libertad con vino": la antorcha de la Estatua de la Libertad sustituida por una copa de vino, y cambiadas la posición del brazo, la expresión y el peinado de la Mona Lisa. Un empresario individual las vendía en camisetas, sudaderas con capucha, sudaderas y tazas térmicas.
Lo que dijo el tribunal
Emitir comandos a la IA "representa simples acciones mecánicas de carácter exclusivamente técnico". La aportación del demandante se "limitó a precisar las instrucciones, lo que no se considera creatividad". El tribunal añadió que la IA carece de conciencia y, por tanto, no puede ejercer por sí misma un esfuerzo creativo.
Dos motivos para no llamarlo un caso histórico
En primer lugar, no hay forma de verificarlo. Ningún medio cita el tribunal, el número de caso ni la fecha de la decisión; una publicación señaló explícitamente esa laguna. Desde entonces, un foro tecnológico lo ha identificado como el Tribunal de Distrito de Presnensky, con un identificador de caso cuyo sello temporal incrustado apunta a una presentación de finales de 2024 o principios de 2025, lo que significa que la propia decisión podría ser mucho más antigua que la cobertura del fin de semana. En segundo lugar, el tribunal no estableció una regla general según la cual las imágenes generadas por IA carezcan de derechos. Rechazó a este demandante por dos motivos independientes, el segundo de ellos la simple falta de originalidad: se concluyó que los motivos eran "frecuentemente utilizados en el arte", lo que habría hundido la demanda incluso sin IA de por medio.
En qué se diferencia del criterio estadounidense
El razonamiento es más duro que el estándar estadounidense. Washington se pregunta cuánto autoría humana contiene una obra; aquí no se pregunta nada, y el prompting se trata como trabajo y no como autoría.
