Waymo comenzó a devolver sus robotaxis a las autopistas el 29 de julio, empezando en Phoenix y extendiéndose a Los Ángeles y al Área de la Bahía de San Francisco. La conducción por autopista había quedado suspendida desde mayo de 2026.

Qué provocó la pausa

En junio, Waymo retiró unos 4.000 vehículos —su sexta retirada— después de al menos 13 casos en los que sus vehículos entraron en zonas de obras cerradas. No se registraron heridos. En los vehículos autónomos, una retirada suele implicar una actualización de software en lugar de una visita al taller, por lo que flotas de este tamaño pueden retirarse y repararse con rapidez.

Por qué las zonas de obras son difíciles

Son el problema constante de la conducción autónoma. Conos, señalización temporal, gestos manuales y marcas de carril que contradicen el mapa son, por definición, desviaciones del mundo con el que el sistema fue entrenado, y cambian a diario. Entrar en una zona cerrada a velocidad de calle es un bochorno; el mismo error en una autopista no lo es.

Por qué las autopistas son el premio

También son donde está el negocio. El acceso a las autopistas es lo que hace competitivos en tiempo los trayectos al aeropuerto y los desplazamientos entre barrios frente a los conductores humanos, y la diferencia entre un servicio que funciona dentro de un vecindario y otro que funciona en toda una área metropolitana. Las velocidades son más altas y las consecuencias de un error aumentan en consecuencia, por eso fue la primera capacidad retirada y la última en restablecerse.

El patrón

Seis retiradas no es una cifra menor, pero todas han seguido la misma forma: se identifica un modo de fallo delimitado, se aplica una corrección de software y se produce un regreso escalonado. Es un proceso más lento y visible de lo que sugerían las promesas iniciales del sector, y más legible para los reguladores que la alternativa.