Una revisión de la Ley de Seguridad del Tráfico Vial de China fue presentada para primera lectura en la 24.ª sesión del Comité Permanente de la XIV Asamblea Popular Nacional el martes por la mañana en Pekín. El proyecto tiene nueve capítulos y 170 artículos e incorpora un capítulo específico titulado “Disposiciones especiales sobre vehículos de conducción autónoma.”

La frase operativa

Cuando se produzca una infracción de tráfico mientras la función de conducción autónoma esté en estado activado, la medida coercitiva recaerá en la empresa fabricante o la empresa importadora. El capítulo también regula las condiciones de acceso a la vía y un régimen de seguros para los vehículos autónomos. El mismo proyecto incluye un conjunto de prioridades ajenas al tema: conducción bajo los efectos del alcohol, uso del móvil al volante, vehículos abandonados y bicicletas eléctricas no conformes.

En qué se equivoca el enfoque convencional

Tres cosas, y cada una es decisiva. Primero, las infracciones no son responsabilidad civil. Lo que el texto atribuye al fabricante es una sanción administrativa: la denuncia, los puntos y la multa. No dice quién paga cuando una persona resulta herida. Los titulares que dicen “China hace responsables a los fabricantes de los accidentes autónomos” han cambiado en silencio una multa de tráfico por el derecho de daños. Segundo, esto es una primera lectura, no una ley. La legislación china de esta escala suele pasar por dos o tres lecturas en sesiones separadas antes de su adopción, y el capítulo sobre vehículos autónomos es la parte más controvertida del texto; nada está en vigor y la redacción que sobreviva puede no ser esta. Tercero, y lo más importante, exime a toda la base instalada. La norma solo se aplica cuando se activa una función realmente autónoma. Los vehículos vendidos hoy en China con paquetes de “conducción inteligente” y navegación en piloto automático son sistemas de conducción asistida, y el proyecto los devuelve expresamente a las normas de los vehículos convencionales.

Leerlo como una operación de clarificación, no como un castigo

Visto correctamente, esto no es un golpe destinado a los fabricantes chinos. Se aplica a casi ningún vehículo que haya vendido cualquiera de ellos, y a muchísimos que tienen previsto vender. La incertidumbre regulatoria sobre quién absorbe la sanción es una de las razones por las que los fabricantes chinos han seguido comercializando sistemas de Nivel 2 con marketing de Nivel 3. Escribir la respuesta en la ley nacional de tráfico —en lugar de dejarla en normas piloto de ámbito municipal en Shenzhen y Pekín— es un requisito previo para desplegar el Nivel 3 de consumo a gran escala.

El contraste que conviene no perder de vista

También establece una divergencia directa con Estados Unidos, donde el enfoque de este año ha pasado por exenciones y medidas de cumplimiento, más que por la ley.