Apollo Go de Baidu y Freenow, el operador europeo de transporte bajo demanda que Lyft compró en 2025, comenzaron el 28 de julio las pruebas autónomas en circulación en Londres, según anunció un embargo coordinado que se levantó a las 08:00 UTC. Esto convierte a Londres en el primer gran mercado occidental en el que un operador chino de vehículos autónomos prueba a escala.

El alcance

Decenas de vehículos de prueba circulan por el borough de Brent, en el noroeste de Londres. El lanzamiento público está previsto para 2027, supeditado a una aprobación regulatoria en el Reino Unido que aún no ha entrado en vigor. Lyft adquirió Freenow por aproximadamente 197 millones de dólares en 2025, lo que le da una presencia operativa en ciudades europeas que Baidu no tiene y una posición de licencia local que Baidu no podría obtener fácilmente por sí solo.

Quién más circula por esas calles

Waymo prueba en Londres desde abril de 2026, y Uber trabaja con Wave. Londres es ahora la única ciudad en la que los enfoques estadounidense, chino y británico de la autonomía se ponen a prueba frente al mismo clima, el mismo mobiliario vial y el mismo regulador, lo que la convierte en una comparación mucho más limpia que Phoenix o Wuhan.

Lo que omite la idea de que los 'robotaxis salen a las calles'

El enfoque de la cobertura sugiere que ha comenzado un servicio sin conductor. Hay tres cosas ciertas y ninguna de ellas respalda esa idea. Todos los vehículos llevan a un operador humano de seguridad al volante. No se transporta a pasajeros ni se cobran tarifas. Y el lanzamiento comercial depende de un marco regulatorio británico que aún no está en vigor: 2027 es la fecha más temprana posible, no una fecha fijada. Se trata de pruebas en carretera, que son la etapa anterior a la etapa previa a un servicio.

La parte realmente nueva

No es la tecnología — Apollo Go lleva años operando sin conductor en ciudades chinas. Lo nuevo es jurisdiccional. Una pila de vehículos autónomos china recopilando datos de carretera en una capital europea, a través de una subsidiaria de una empresa estadounidense, es una configuración que habría sido políticamente inverosímil hace dieciocho meses en casi cualquier otro sector tecnológico. Que siga siendo verosímil hasta 2027 es una cuestión regulatoria, no de ingeniería.