Enigma salió de la clandestinidad a las 13:05 UTC del 27 de julio con una ronda semilla de 71 millones de dólares, una de las mayores semillas jamás levantadas para modelos fundacionales de robótica, por parte de una empresa de menos de un año y sin producto en el mercado.
Quién está detrás
La ronda está copresentada por Index Ventures y Ribbit Capital, con la participación de Conviction —el fondo de Sarah Guo— y ángeles individuales que trabajan en OpenAI, Anthropic, DeepMind, xAI, Cognition y Wiz. Los fundadores Jonathan Jacobi (director ejecutivo) y Gal Niv salieron ambos de la Unidad 8200 de Israel; supuestamente, Jacobi fue el empleado más joven de Microsoft de la historia. Los 71 millones de dólares son el capital total que la compañía ha recaudado hasta la fecha.
La parte inusual
Enigma puso en línea más de 100 de sus propios robots, en hangares de Israel y California, para que el público los controle en tiempo real. Las demostraciones son deliberadamente caprichosas: pintar, hacer esgrima, mezclar matraces. La propuesta es que controlar un robot debería ser tan fácil como ajustar un dial de volumen.
Lo que no se dice
Nadie reveló una valoración, así que cualquier cifra asociada a esta ronda no tiene fuente. La afirmación de los "primeros robots IA interactivos del mundo en línea" es marketing de la empresa en la nota, no un hito establecido. Los ángeles son personas individuales que casualmente trabajan en laboratorios punteros; presentar esto como una inversión de OpenAI o DeepMind es incorrecto. Y la propia URL de un medio dice 70 millones de dólares, mientras que la nota indica 71 millones de dólares. Los sectores objetivo mencionados —sanidad, logística, entretenimiento— no tienen clientes ni cifras.
Por qué poner los robots en línea
Porque los modelos fundacionales de robótica están limitados por la falta de datos de interacción, y recopilar esos datos es costoso. Cada miembro del público que entra para hacer que un robot pinte algo genera un episodio etiquetado de un humano decidiendo qué debería hacer después un robot. La demostración es la canalización de datos del producto disfrazada de otra cosa, lo que supone una respuesta genuinamente ingeniosa al problema más difícil del sector, y también la razón por la que una empresa sin producto puede justificar una ronda semilla de 71 millones de dólares.
