Es posible que Estados Unidos se encamine hacia un árbitro permanente para la IA puntera. Esta semana, Bloomberg informó de que el Gobierno está estudiando una agencia reguladora independiente para evaluar los modelos de IA más potentes, una entidad inspirada en FINRA, el autorregulador del sector bursátil, y dependiente de la SEC.

Quién está detrás

La propuesta se elaboró con la ayuda del secretario del Tesoro, Scott Bessent, y ahora está en manos de la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, que la está revisando. Aún no se ha presentado al presidente Trump, un dato importante que subraya que se trata de una propuesta interna, no de una política.

Cómo funcionaría

Según el plan, los laboratorios punteros presentarían voluntariamente sus modelos para revisión unos 30 días antes de su lanzamiento público. El proceso de revisión se centraría en capacidades peligrosas concretas: engaño, la capacidad de ayudar a crear armas biológicas y habilidades maliciosas de piratería informática o ciberseguridad ofensiva. Un organismo al estilo de FINRA sustituiría las intervenciones improvisadas y caso por caso de hoy por un proceso repetible.

Por qué ahora

Los últimos meses hicieron visible el enfoque ad hoc. Anthropic vio cómo sus modelos Fable 5 y Mythos 5 quedaban temporalmente deshabilitados para el acceso de usuarios al amparo de los controles de exportación de EE. UU. antes de que se levantaran a comienzos de julio, y OpenAI limitó el despliegue de su modelo más reciente Sol, parte de la familia GPT-5.6, a petición del Gobierno. Una agencia permanente formalizaría ese control previo al lanzamiento en lugar de improvisarlo cada vez.

Las cautelas

No hay nada cerrado: no se ha redactado ninguna ley, no se han asignado fondos y no se ha anunciado ningún calendario, y la presentación sería voluntaria. La estructura ya está generando críticas: el exzar de IA de la Casa Blanca David Sacks calificó, según se informa, un esquema dependiente de la SEC de "preocupante". No debe confundirse con otro organismo de estándares, independiente del sector, propuesto días antes por Demis Hassabis, de DeepMind; este sería un regulador vinculado al Gobierno, no un club financiado por laboratorios.