El 2 de septiembre, el representante Greg Casar publicó su correspondencia de seguimiento con OpenAI y Anthropic sobre importantes incidentes de ciberseguridad, junto con las respuestas de ambas empresas. La cobertura posterior lo convirtió en una historia sobre OpenAI construyendo una capacidad de apagado automático. El material más incisivo del comunicado va dirigido a la otra empresa.
Lo que dice la carta
El lenguaje de Casar, citado en su propio comunicado de prensa, es inusualmente tajante para una carta de seguimiento: "Su respuesta fue insuficiente. No publicaron los registros como pedía la carta. No respondieron plenamente a la mayoría de las preguntas planteadas en la carta." Luego señala la omisión específica —la respuesta "no abordó nuestra pregunta sobre cuántas veces en el último año un modelo desplegado internamente" estuvo implicado en un incidente— y concluye que la empresa "no está tratando estos incidentes de ciberseguridad con la seriedad requerida". Pide a ambas empresas que respondan antes del 15 de septiembre.
Dos cartas, una narrativa
Casar envió seguimientos a ambos laboratorios y publicó ambos, junto con la carta de respuesta de cada empresa. El ciclo informativo eligió la revelación que hacía mejor titular —OpenAI describiendo trabajos sobre el apagado automático de sus herramientas— y dejó en gran medida de lado la segunda vía. Según el criterio que aplicó la propia oficina, responder a las preguntas formuladas, el expediente publicado el 2 de septiembre deja peor parada a Anthropic que a OpenAI.
Lo que falla en el encuadre habitual
Una carta de seguimiento en el Congreso no es una investigación, una citación ni una conclusión. Nada de esto obliga a entregar los registros; que un miembro de la minoría vuelva a pedirlo, en público y con una fecha, es todo el mecanismo. Tomar el plazo del 15 de septiembre como un hito de cumplimiento lo exagera. La lectura correcta es más limitada y, aun así, relevante: se pidió a ambos laboratorios de vanguardia los registros de incidentes, ambos se negaron a proporcionarlos, y uno de los dos también dejó sin respuesta la mayoría de las preguntas sustantivas.
La pregunta que nadie respondió
El punto sin respuesta es el que merece seguimiento. Cuántas veces un modelo desplegado internamente ha estado implicado en un incidente de seguridad en el laboratorio que lo creó no es una divulgación que actualmente haga ningún desarrollador de vanguardia, ni en una presentación, ni en una ficha del sistema, ni en un informe de transparencia. También es la pregunta que separa la evaluación de seguridad publicada de la realidad operativa. Ambas empresas tienen hasta el 15 de septiembre para decir si la responderán.
