Sony Music Entertainment presentó el lunes 20 de julio una segunda demanda por infracción de derechos de autor contra la plataforma musical de IA Udio en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York — esta vez alegando exactamente 30.117 grabaciones sonoras supuestamente copiadas sin permiso para entrenar los modelos generativos de Udio.
Por qué una segunda demanda
La demanda original de Sony de 2024 contra Udio abarca solo 333 grabaciones. Tras obtener acceso mediante discovery a los datos de entrenamiento de Udio, el equipo de Sony utilizó huellas de audio para identificar decenas de miles de pistas adicionales — presuntamente extraídas de YouTube. El 29 de junio, el tribunal denegó la moción de Sony para incorporar esas grabaciones al caso existente, pero señaló que «no existe obligación de hacerlo en [esa] demanda». Tres semanas después, Sony tomó la indirecta y presentó una nueva acción.
La aritmética de los daños
La ley de derechos de autor permite hasta 150.000 dólares por obra en daños legales por infracción dolosa. Sobre 30.117 grabaciones, eso supone aproximadamente 4.500 millones de dólares de exposición máxima — frente a unos 50 millones en el caso original —, más hasta 2.500 dólares por cada acto de elusión de la DMCA. Estos son techos, no una cantidad reclamada, pero cambian por completo la posición negociadora.
El único rezagado
Udio ya ha hecho las paces con el resto de los grandes sellos: Universal Music Group y Warner Music Group llegaron a acuerdos y firmaron licencias. Según la demanda, «Sony es la única gran compañía musical que aún no ha alcanzado un acuerdo de licencia con Udio». La nueva presentación cita la propia admisión de Udio de que sus modelos fueron entrenados con enormes cantidades de grabaciones que «presumiblemente incluían» el catálogo de los demandantes. Udio aún no ha respondido formalmente.
Momento
La demanda llegó el mismo día en que un juez federal de California dio la aprobación final al acuerdo de 1.500 millones de dólares de Anthropic con autores de libros — una coincidencia que ofrece a Sony una nueva referencia, validada por el tribunal, sobre lo que puede costar el entrenamiento de IA con contenido pirateado.
