Zhejiang Lab presentó el estado de su Three-Body Computing Constellation el 29 de julio: ya hay 12 satélites en órbita, con un total combinado de 5 cuatrillones de FLOPS, ejecutando entre todos 20 modelos de IA, incluido un modelo de 8.000 millones de parámetros para teledetección. El plan prevé aproximadamente 100 satélites para 2027 y unos 1.000 para 2032.
El argumento es el ancho de banda, no la ambición
La lógica del cómputo en órbita no es glamurosa. Un solo satélite de teledetección genera alrededor de 0,1 petabytes al día. Una constelación de más de 3.000, por tanto, produciría del orden de 300 petabytes diarios, lo que exigiría algo así como 100.000 servidores terrestres para ingerir y procesar los datos —suponiendo que existiera la capacidad de enlace descendente para llevarlos a tierra, que no existe. Ejecutar el modelo allí donde está el sensor convierte un problema de ancho de banda en un problema de cómputo, y envía respuestas en lugar de píxeles.
Qué cambia eso
Para aplicaciones en las que la latencia es el producto —respuesta ante desastres, monitoreo marítimo, evaluación de cultivos e inundaciones—, la diferencia entre analizar en órbita y analizar tras el enlace descendente es la diferencia entre una respuesta utilizable y un registro histórico.
Lo que no se ha revelado
No se detallan ni el presupuesto energético ni la envolvente térmica de las cargas de cómputo, y ambos son las restricciones decisivas del hardware orbital. Tampoco hay detalles sobre qué modelos se ejecutan en cada lugar, cómo se actualizan ni quiénes son los usuarios. La cifra de 5 cuatrillones de FLOPS es un total combinado de la constelación, no por satélite.
El patrón más amplio
Todos los anuncios de IA a escala de gigavatios de este mes han sido una discusión sobre dónde puede ir físicamente el cómputo: a El Paso, a un campo petrolífero de Texas, a la red con capacidad de interconexión disponible. Este responde a la misma pregunta saliéndose por completo de la red —y, si la hoja de ruta se cumple, multiplicándose por ochenta en seis años.
