Spotify y Merlin anunciaron un acuerdo de licencia el 4 de agosto, antes de las 15:50 UTC, que cubre versiones y remezclas hechas por fans a partir de los catálogos de los miembros de Merlin. Es el segundo acuerdo de este tipo tras el de Universal Music Group en mayo de 2026, y el primero en llegar al sector independiente.

Escala

Merlin representa a más de 30.000 sellos y distribuidores independientes en más de 70 países, alrededor del 15% del mercado mundial de música grabada, con una comisión de administración del 1,5%. Los resultados paralelos de Spotify del segundo trimestre, publicados el mismo día, situaron al servicio en 300 millones de suscriptores y 777 millones de usuarios mensuales, con unos ingresos de 4.800 millones de euros.

La palabra que falta

La nota de prensa de Spotify no contiene en ningún momento el término "IA". Habla de "versiones y remezclas hechas por fans". El enfoque de IA proviene del acuerdo de mayo con UMG, que ambas partes describieron como impulsado por IA generativa, y de las propias declaraciones de la dirección. Conviene preservar esa diferencia en lugar de suavizarla: la empresa está posicionándolo deliberadamente frente a la música generativa, insistiendo en "artistas reales, no artistas falsos". Se trata de remezclar grabaciones con licencia, no de generar canciones desde cero.

Una licencia no es un lanzamiento

No se ha lanzado nada. La función es una vista previa de investigación para un subconjunto de usuarios, con precio de complemento de pago, y ninguna de las dos partes ha dado fecha de lanzamiento. Y la participación se describe como una opción: los sellos miembros deciden si se adhieren o no, de modo que la licencia establece una posibilidad más que un catálogo. Charlie Hellman, de Spotify, afirma que los participantes serán "reconocidos y compensados"; el codirector Alex Norström enmarcó los términos como el deseo de que "los artistas den su consentimiento". Ninguna de las dos declaraciones cuantifica el reparto.

La otra vía

Cuatro días antes, un tribunal de Múnich falló contra Suno en un caso presentado por la sociedad de gestión alemana GEMA, y ordenó la divulgación de ingresos y el pago de daños y perjuicios. La industria está avanzando al mismo tiempo por la vía de las licencias y la de la litigación.