El malestar local por los centros de datos de IA acaba de convertirse en un movimiento nacional. El sábado 18 de julio, los opositores llevaron a cabo 142 protestas en 42 estados, la primera acción coordinada y nacional contra la infraestructura que impulsa el auge de la IA.

Una coordinación inédita

Hasta ahora, la oposición a los centros de datos había estado fragmentada y muy localizada: una batalla urbanística aquí, una queja por el consumo de agua allá. Las acciones del sábado, organizadas por el grupo de base HumansFirst, unieron esas reclamaciones en una sola jornada de protesta contra lo que los organizadores califican de despliegue "sin rendición de cuentas" por parte de las mayores tecnológicas del país.

La comparación con Tea Party

El movimiento está tomando prestada una estrategia explícita. El cofundador de HumansFirst, un antiguo organizador de Tea Party, comparó el esfuerzo con la oleada populista de 2009, una revuelta de base y transversal contra el poder concentrado. Ese encuadre sugiere una ambición que va más allá de las quejas nimby: convertir la infraestructura de IA en un asunto político nacional.

Dónde se concentró la indignación

Texas acogió el mayor número de actos, con 18, seguido de Georgia (11), California (8) y Pennsylvania, Florida e Indiana (7 cada uno), un mapa que coincide estrechamente con las zonas donde los hiperescaladores, entre ellos Meta, Alphabet, Amazon, Microsoft y xAI, están construyendo.

El respaldo de la opinión pública

El sentimiento es amplio. Una encuesta de Reuters/Ipsos de junio halló que solo alrededor de un tercio de los estadounidenses aprueba el ritmo actual de construcción de centros de datos, y apenas el 14% apoyaría un centro de datos en su propia comunidad. Esa brecha —entre los planes de despliegue del sector y la tolerancia pública— es la línea de fractura que estas protestas tratan de ampliar.