Google publicó el 7 de septiembre una prueba operativa con Cathay Pacific, su primer socio de aerolínea comercial en Asia, en la que ensayó la evitación de estelas guiada por IA en rutas de ultra largo recorrido. El sistema predice dónde el aire frío y húmedo convertirá los gases de escape de un avión en una nube persistente que atrapa calor, y pide a los pilotos que ajusten ligeramente la altitud para evitarla.
Qué midió realmente la prueba
Google afirma que se aplicó a más de 100 vuelos en la red de Cathay, de los cuales más de 80 siguieron las rutas de evitación de estelas. En esos vuelos, el propio análisis de Google de imágenes de satélite estima que el impacto de calentamiento de las estelas se redujo en alrededor de un 40%. La prueba define como ultra largo recorrido las rutas de más de 16 horas, normalmente de 13.000 km o más.
Un corredor concentra el resultado
La concentración es llamativa y Google lo dice sin rodeos: las intervenciones en la ruta Hong Kong-Singapur por sí solas representan más del 50% de las reducciones totales de emisiones de la prueba. Se trata de un único corredor que aporta la mayor parte del beneficio, un hallazgo sobre dónde se sitúa el aire que forma estelas, no un resultado general sobre la red.
Qué falla en el planteamiento
Ese 40% no es el 40% del impacto climático de la aviación, ni el 40% del calentamiento total de estos vuelos. Es la reducción del componente de estelas únicamente, en el subconjunto de vuelos que cumplió. La propia página de Google sitúa las estelas en torno a un tercio del impacto climático total de la aviación, de modo que la cifra titular es un gran recorte de una parte minoritaria. El dato de 100 vuelos también exagera el cumplimiento: una quinta parte de los vuelos objetivo no siguió las rutas.
El dato que falta
Evitar aire húmedo suele costar combustible, y quemar más combustible emite más CO2: ese es el contrapeso que determina si la evitación de estelas tiene un balance neto positivo. La publicación de Google dice que los cambios de altitud "no se espera que afecten a los pasajeros ni a la seguridad del vuelo" y califica el método de rentable, pero no publica ninguna cifra de consumo de combustible. Quien presente esto como una victoria climática gratuita está rellenando un vacío que la fuente deja sin cubrir. Google está ampliando ahora el proyecto a una segunda fase, de mayor envergadura, con la organización sin ánimo de lucro Contrails.org.
