El Parlamento Europeo —la institución que redactó gran parte de la AI Act— se está preparando para ofrecer a sus propios eurodiputados y empleados una forma controlada de usar IA generativa. Según Politico Europe, prevé lanzar una plataforma interna llamada EPGenAI Hub ya en septiembre de 2026.
Una puerta de acceso multimodelo
El Hub ofrecería acceso a modelos de cuatro proveedores: Meta (Llama), OpenAI (sus modelos abiertos GPT-OSS y ChatGPT), Mistral (Mistral Small) y Anthropic (Claude Sonnet). En lugar de un único proveedor, el Parlamento está reuniendo una combinación de opciones, una elección notable para una institución que también tendrá que regirse por las normas que fijó para la IA.
Conservar los datos dentro de la institución
La plataforma está diseñada para funcionar en la propia infraestructura del Parlamento, además de en alojamiento externo, con el fin explícito de mantener los datos institucionales sensibles fuera de los chatbots públicos de consumo. Unas 2.100 personas están incluidas en el ámbito de aplicación, y alrededor del 20% ya utiliza herramientas de IA —a menudo, según la preocupación, pegando material interno en servicios que la institución no controla. El Hub es en parte una medida de gobernanza: canalizar ese uso hacia un entorno autorizado y supervisado.
Contener la «slop»
Parte de la justificación es el control de calidad. El Parlamento no ha sido "inmune a la AI slop", y una plataforma oficial le permite orientar al personal hacia modelos verificados y alejarlo de herramientas gratuitas poco fiables. La paradoja es real, pero limitada: aunque incluye proveedores estadounidenses de vanguardia, la lista también incorpora al campeón europeo Mistral y opciones de pesos abiertos como Llama y GPT-OSS, no una adhesión directa a modelos cerrados estadounidenses.
La práctica se cruza con la política
La fecha de septiembre es "ya en", no un lanzamiento firme, y el plan procede de un reportaje, no de un anuncio oficial. Pero captura un momento al que hoy se enfrenta cualquier gran organización: el organismo que regula la IA tiene que decidir, en la práctica, qué modelos pueden usar sus propios miembros y cómo gobernarlos.
