Waymo nombró a Múnich como su primera ciudad europea el martes. La publicación es breve, y la secuencia que describe no es la que sugieren los titulares.
Lo que realmente ocurrirá a continuación
En palabras de Waymo, en las próximas semanas sus vehículos aparecerán en las calles de Múnich "donde empezaremos a conducir manualmente por toda la ciudad." Ese paso es el mapeo de alta definición de la red vial local. Solo después comenzarán las pruebas, y esas pruebas se realizarán con especialistas autónomos formados al volante. El servicio comercial público de transporte bajo demanda apunta hacia finales de 2027, con más de quince meses por delante.
En qué falla el encuadre habitual
La noticia se presentó como "Waymo amplía los viajes sin conductor a la UE." No se está llevando nada sin conductor a Alemania. La actividad a corto plazo consiste en que una persona conduzca una furgoneta equipada con sensores por Múnich, el primer paso idéntico que da cualquier programa de vehículos autónomos y que no supone ninguna novedad regulatoria. Tampoco hay una aprobación en la mano: Waymo dice que está "trabajando con autoridades locales, estatales y federales en las aprobaciones regulatorias y los pasos necesarios." La cita federal del comunicado confirma que Alemania ha establecido un marco jurídico, no que Waymo haya sido aprobada bajo ese marco.
Los 20 millones de viajes son viajes estadounidenses
Waymo cita más de 20 millones de viajes completados y cientos de miles de trayectos comerciales cada semana. Ambas son cifras acumuladas globales logradas en ciudades de Estados Unidos. No dicen nada sobre un ámbito operativo europeo en el que Waymo Driver nunca se ha validado: calles estrechas, tranvías compartiendo la calzada, prioridad para ciclistas y clima invernal. La publicación no ofrece ni el tamaño de la flota en Múnich ni el número de vehículos.
La verdadera noticia es política
Un secretario de Estado parlamentario del ministerio federal de Transporte y la Cancillería del Estado de Baviera firmaron el anuncio. Berlín está usando la llegada de Waymo como prueba de que la ley alemana sobre vehículos autónomos funciona, antes de que Waymo haya solicitado acogerse a ella. Esa es la historia: un marco regulatorio que busca un validador de referencia y lo encuentra quince meses antes de cualquier servicio.
