Bristol Myers Squibb se convertirá en la primera empresa de ciencias de la vida en comprar un Nvidia DGX SuperPOD basado en la nueva arquitectura Vera Rubin, una apuesta que la farmacéutica presenta como una expansión decisiva del papel de la IA en el descubrimiento de medicamentos. La compañía califica la máquina como la infraestructura de Nvidia de propiedad única más potente en ciencias de la vida.
Un salto de eficiencia
El sistema DGX Vera Rubin NVL72 ofrece hasta 10 veces más rendimiento por megavatio que su predecesor, un SuperPOD que BMS utiliza desde marzo de 2024. El director de Digital y Tecnología, Greg Meyers, lo resumió así: la empresa obtiene "10 veces más capacidad de cómputo por vatio gastado", y añadió que "BMS ha apostado de forma deliberada por la IA, y empezamos a ver que da resultados".
Adónde va la capacidad de cómputo
BMS ejecutará modelos propios de IA en programas de oncología, hematología, cardiovascular, inmunología y neurociencia. El director de Investigación, Robert Plenge, enmarcó el beneficio en términos de volumen: al evaluar candidatos a fármacos, "quizá antes podíamos hacer 10 y ahora podemos hacer docenas". La capacidad de cómputo permite a la compañía probar muchas más hipótesis moleculares in silico antes de pasar al trabajo de laboratorio.
Ahorro de tiempo medible
La empresa afirma que la IA ya ha recortado su tiempo hasta las pruebas clínicas entre un 20% y un 30%, y que su objetivo es llegar al 50%. Más llamativa es su afirmación de que un tratamiento experimental para la anemia falciforme no se habría descubierto sin investigación habilitada por IA — un ejemplo concreto de un candidato que los métodos existentes pasaron por alto. No se revelaron los términos financieros de la compra a Nvidia.
Poseer la infraestructura
Al comprar en lugar de alquilar capacidad en la nube, BMS mantiene sus modelos y datos en una infraestructura que controla, una pauta recurrente entre las empresas que manejan propiedad intelectual sensible y de alto valor. En el sector farmacéutico, donde un solo medicamento aprobado puede valer miles de millones, poseer la capacidad de cómputo que acorta el ciclo de descubrimiento se considera cada vez más infraestructura esencial y no un experimento.
