Una startup de Múnich de diez meses de antigüedad, cuyos fundadores incluyen a dos ingenieros de Fórmula 1, ha cerrado lo que asegura que es la mayor ronda seed de la historia de Alemania: 55 millones de dólares para microagi, liderada por Hummingbird Ventures con la participación de Northzone, LocalGlobe, Village Global y Redalpine, anunciada el 16 de julio y dada a conocer primero por Sifted.

La apuesta por los datos

microagi ataca el cuello de botella que comparten todos los programas de robots humanoides: la escasez de datos de manipulación del mundo real. Su método es sorprendentemente literal: los ingenieros llevan cámaras montadas en la cabeza mientras realizan tareas físicas, desde clasificación industrial hasta lavar platos, generando datos de demostración en primera persona para entrenar políticas robóticas. En mayo, la empresa puso en marcha en Nueva York un servicio gratuito de limpieza de apartamentos, intercambiando trabajo por datos de cocina y desorden a escala doméstica.

Atlas, el producto

La envoltura comercial es una plataforma llamada Atlas, que ajusta modelos fundacionales de robots con los datos operativos propios de una fábrica; la idea es que un modelo genérico de manipulación solo resulta útil cuando se adapta a las piezas, los utillajes y los flujos de trabajo de una planta concreta. Es el equivalente en IA física al ajuste fino empresarial, vendido a fabricantes y no a desarrolladores.

El equipo

Los cinco fundadores parecen sacados del paddock del motor: el CEO Bercan Kilic fue aerodinamicista de Red Bull Racing en Fórmula 1 y en su día jugador profesional de esports; Yoan Iliev procede de Mercedes-AMG Petronas F1; Anton Poletaev, del Alan Turing Institute; Nico Nussbaum, de la RWTH Aachen; y Artjem Weissbeck cofundó la plataforma de comercio por WhatsApp Charles. No se reveló la valoración.

El momento

La forma en que Kilic describió la ronda fue profundamente europea: "Es una milmillonésima parte de lo que Europa necesita." La operación se enmarca en una ola de financiación de IA física: los inversores han concluido que la IA encarnada es la próxima plataforma y que el dato, no los actuadores, es el activo escaso. Que el récord de una seed alemana pertenezca ahora a una empresa de datos para robots, y no a una fintech, dice tanto del ciclo como del cheque.