La empresa que hizo trivial ejecutar un modelo de IA en tu propio portátil se ha convertido en una apuesta de escala de capital riesgo sobre el coste de la inferencia. Ollama dijo el 9 de julio que recaudó una serie B de 65 millones de dólares, liderada por Theory Ventures, con la participación de Benchmark, 8VC, Y Combinator y Pace Capital. La financiación total asciende ahora a 88 millones de dólares. No se ha revelado la valoración.
Las cifras detrás de la ronda
Ollama afirma tener 8,9 millones de desarrolladores mensuales —aproximadamente el doble que en enero—, con unos 1 millón de nuevas instalaciones a la semana y 176.000 estrellas en GitHub. Dice que la herramienta se utiliza dentro del 85% de la Fortune 500, incluidas industrias reguladas en las que enviar datos a una API de terceros es un problema de cumplimiento más que una preferencia. La empresa que da soporte a todo ello cuenta con 14 empleados.
Por qué ahora
Los fundadores Jeff Morgan y Michael Chiang construyeron anteriormente Kitematic, la interfaz gráfica de contenedores que Docker adquirió e integró en Docker Desktop; el mismo truco aplicado dos veces, envolviendo una cadena de herramientas local hostil en algo que un desarrollador puede ejecutar en minutos. "Los modelos abiertos empezaron a salir en 2023, pero eran realmente difíciles de usar", dijo Morgan. El punto de inflexión del crecimiento llegó alrededor de enero, cuando los modelos de código abierto se volvieron lo bastante capaces en tareas de programación y de tipo agente como para que ejecutarlos localmente dejara de ser un ejercicio de aficionados.
El argumento económico
Esa es la tesis de inversión, expresada sin rodeos por el socio de Benchmark Peter Fenton, quien lideró la anterior serie A de 15 millones de dólares de Ollama y forma parte de su consejo. "No es una disyuntiva", dijo Fenton. Sostiene que toda empresa con altos gastos de inferencia tiene un "proyecto vital existencial" que la empuja hacia los modelos de código abierto. Fenton también calificó la capacidad de construir un producto que alcance ubiquidad entre desarrolladores como "extremadamente rara". El negocio de Ollama es Ollama Cloud, con niveles que van de 0 a 100 dólares al mes, facturados por tiempo de GPU y no por tokens, un modelo de precios que se lee como una réplica directa a las API por token.
El contexto competitivo
La ronda llega la misma semana en que los laboratorios frontier recortan precios para defender los presupuestos empresariales, con Meta fijando el precio de su primer modelo de pago en aproximadamente una cuarta parte de las tarifas de OpenAI y Anthropic. La apuesta de Ollama es que una parte de ese gasto nunca llega a una API: se ejecuta en hardware que las empresas ya poseen. La compañía no ha revelado una valoración para la ronda, y su plantilla de 14 personas es a la vez la prueba de su apalancamiento y la pregunta obvia: la distribución a esta escala acaba exigiendo soporte, revisión de seguridad y contratos empresariales, nada de lo cual funciona con estrellas en GitHub.
