China está considerando endurecer los controles a la exportación de sus propios modelos de inteligencia artificial y diseños de chips, informó a última hora del lunes el Financial Times, en lo que supondría un sorprendente reflejo de las restricciones tecnológicas de Washington. Reuters se hizo eco del informe a primera hora del martes, señalando que no pudo verificarlo de forma independiente.
Quién está en la mesa
Las consultas están encabezadas por el Ministerio de Comercio de China, que ha estado hablando con las principales empresas de IA del país —se mencionó a Alibaba, ByteDance y Zhipu AI— sobre cómo mantener la tecnología avanzada china y sus startups más prometedoras fuera de manos occidentales.
Cuatro medidas en discusión
Según el informe, entre las opciones figuran: limitar la transferencia al exterior de datos clave utilizados para entrenar modelos chinos de IA; restringir que usuarios extranjeros descarguen los pesos de los modelos chinos; impedir que fabricantes de chips en el exterior —Qualcomm y TSMC fueron citadas— fabriquen semiconductores avanzados basados en diseños de empresas chinas como Huawei, Alibaba y ByteDance; y examinar las adquisiciones extranjeras de empresas tecnológicas estratégicas, con la IA agéntica señalada como un área sensible. Esta última medida, según se informa, busca cerrar la laguna puesta de manifiesto por la adquisición por parte de Meta del startup de agentes Manus por unos 2.000 millones de dólares, un acuerdo que después fue revertido.
La paradoja del open-weight
El momento no podría ser más delicado. Los modelos chinos open-weight están en su mejor posición hasta la fecha: Kimi K3, de Moonshot, encabezó este mes una importante clasificación de programación con pesos prometidos para el 27 de julio, y la familia Qwen de Alibaba sustenta stacks de desarrolladores en todo el mundo. Restringir las descargas de pesos socavaría directamente la estrategia de distribución que hizo que esos modelos fueran competitivos a escala global, lo que quizá explique por qué las medidas siguen siendo consultas y no política.
Aún no es ley
No se ha adoptado nada. El FT describe deliberaciones, y el lenguaje utilizado es «considerando» en todo momento. Pero la dirección es clara: tras años absorbiendo los controles estadounidenses a la exportación, Pekín está redactando los suyos propios.
