Tata Consultancy Services, la mayor empresa de servicios de TI de India, está reorganizando parte de su plantilla en torno a una sola apuesta: que la inteligencia artificial generará nuevo trabajo de externalización en lugar de destruirlo. En una entrevista con Reuters publicada en torno al 12 de julio de 2026, el consejero delegado K Krithivasan dijo que TCS formará un cuerpo de hasta 8.900 ingenieros de IA «forward-deployed» y, en un giro estratégico notable, empezará a buscar adquisiciones.

El modelo forward-deployed

Los ingenieros forward-deployed, o FDE, se integran en las operaciones de un cliente para construir y conectar sistemas de IA in situ, un modelo de prestación práctico popularizado por empresas como Palantir y que ahora se está extendiendo por el software empresarial. Krithivasan dijo que TCS convertirá entre «el 1% y el 1,5% de nuestros empleados» en FDE, lo que, sobre la base de su plantilla a finales de junio, equivale aproximadamente a entre 5.900 y 8.900 personas.

A la caza de IA

El cambio más importante respecto a su trayectoria histórica está en las operaciones corporativas. Durante años, TCS creció de forma orgánica, evitando en gran medida las fusiones y adquisiciones hasta finales de 2025. Ahora, según dijeron dos ejecutivos a Reuters, la compañía está evaluando adquisiciones en IA, seguridad de datos y ciberseguridad, una señal de que quiere comprar capacidades en lugar de esperar a construirlas todas por sí misma. TCS destina unos 1.000 millones de dólares al año al desarrollo del talento y a habilitar la IA internamente.

La pregunta existencial

El contexto es una industria que mira de frente su propia disrupción. Los inversores temen que la IA pueda vaciar de contenido el sector de servicios de TI de India, de unos 315.000 millones de dólares, al acortar los plazos de los proyectos, presionar los precios y permitir que los clientes exijan una parte de las ganancias de productividad que desbloquea la IA. Si una tarea que antes requería un equipo de 20 personas ahora necesita cinco, el modelo de facturación basado en el número de empleados que construyó a los gigantes indios de la externalización queda sometido a una presión directa.

La apuesta

La respuesta de TCS es correr hacia la amenaza: reciclar a una parte de su plantilla en especialistas de IA integrados que los clientes sigan pagando por desplegar, y adquirir las capacidades de nicho que le faltan. Es una apuesta a que la IA se convierta en una nueva línea de trabajo facturable —implementación, integración, seguridad— en lugar de una fuerza deflacionaria que la elimine. Rivales como Infosys, Wipro y HCLTech están haciendo versiones del mismo cálculo.