Mientras la IA de vanguardia se concentra en un puñado de laboratorios bien financiados, una organización sin ánimo de lucro intenta construir una alternativa pública. El 19 de julio, TechCrunch detalló cómo Current AI, una organización con sede en París, corre para construir lo que denomina una "World Wide Web de IA" — infraestructura gratuita y abierta para que las lenguas y culturas marginadas no queden excluidas de los sistemas creados por OpenAI, Google y Anthropic.

Quién está detrás

Current AI fue fundada en febrero de 2025 por Martin Tisne y ahora está dirigida por la directora ejecutiva Ayah Bdeir, antigua responsable de la estrategia de IA de Mozilla y fundadora de la startup de electrónica littleBits. Su argumento es que la IA se está convirtiendo en infraestructura fundamental, y que dejarla por completo en manos de proveedores propietarios repite los errores de una internet cerrada.

El dinero

El esfuerzo está inusualmente bien capitalizado para una organización sin ánimo de lucro: unos 400 millones de dólares comprometidos, respaldados por una promesa semilla de 100 millones de dólares del Gobierno francés. Entre los apoyos adicionales figuran la Ford Foundation, la MacArthur Foundation, Google DeepMind y Salesforce, una mezcla de dinero público, filantrópico y corporativo.

Lo que ya ha lanzado

Current AI ya está produciendo resultados tangibles. Alpha Chat, un chatbot de código abierto, se montó en siete semanas gracias a una coalición de 10 organizaciones, entre ellas Hugging Face, Mozilla y el MIT Media Lab, y se lanzó en la cumbre AI for Good en Ginebra. Suno Sutra es un dispositivo portátil sin conexión que ejecuta IA en 22 idiomas indios, desarrollado con la división Bhashini del gobierno de India. El grupo asignó recientemente 3,2 millones de dólares en subvenciones a cuatro organizaciones.

La apuesta

La apuesta es que la IA de interés público puede construirse con suficiente rapidez y a un coste lo bastante bajo como para importar junto a los sistemas comerciales. El trabajo en idiomas y en dispositivos sin conexión apunta precisamente a los usuarios a los que el mercado atiende peor, y pone a prueba si "abierto y público" puede ser algo más que un eslogan frente a actores que gastan decenas de miles de millones.