Cuatro días después de abrir GPT-5.6 al público, OpenAI trata de ponerse al día con la demanda que ha generado. El 12 de julio de 2026, la compañía eliminó temporalmente el límite de uso de 5 horas en los niveles de pago de ChatGPT y activó una oleada de restablecimientos de uso para cientos de miles de cuentas, una señal visible de que su modelo más potente está tensionando la infraestructura que lo sostiene.

Qué cambió

OpenAI levantó el límite móvil de 5 horas en los planes Plus, Pro y Business, dejando en vigor solo el tope semanal. Ambos son sistemas separados: un reinicio a corto plazo no restaura la cuota semanal, y viceversa; una distinción que desde hace tiempo confunde a los usuarios y que esta semana quedó patente cuando un uso intensivo chocó con límites estrictos.

El restablecimiento de 500.000 cuentas

La compañía también añadió un restablecimiento de uso a unas 500.000 cuentas de ChatGPT Work y Codex, y corrigió un error que impedía que algunos restablecimientos se aplicaran correctamente, según informaron usuarios en el foro de desarrolladores de OpenAI y en la prensa tecnológica. La cifra no ha sido detallada en un comunicado formal de OpenAI, pero el patrón —restablecimientos de emergencia, un límite levantado de un día para otro— apunta a que la capacidad se está gestionando sobre la marcha.

Por qué ocurrió

El desencadenante es GPT-5.6 "Sol," el modelo insignia de alto consumo de cómputo que pasó a disponibilidad general el 9 de julio con un modo "Ultra" de subagentes en paralelo y un ajuste de razonamiento "max" más alto. Esos modos consumen muchos más tokens por solicitud, y el aumento de uso de la semana de lanzamiento parece haber desbordado antes de lo previsto el sistema de cálculo de límites de velocidad de OpenAI.

La queja sobre el fondo común de créditos

El episodio reabrió una queja recurrente: que Codex y ChatGPT, en la práctica, tiran de la misma asignación limitada "agentic", de modo que unas pocas largas ejecuciones autónomas de código pueden agotar la cuota diaria de un desarrollador. Levantar la barrera de 5 horas alivia la presión por ahora, pero sigue sin resolverse la cuestión de fondo sobre cómo limitar a los usuarios intensivos sin alejarles, y la demanda no se está frenando.